El sueño naranja

Hace 9 meses comenzaba la temporada más atípica de la historia del baloncesto. La pandemia no daba tregua y las incógnitas sobre el desarrollo de la liga eran más que evidentes.

Hace 9 meses empezaba el periplo del Leyma Coruña por las diferentes canchas del grupo regular B, esa de la zona oeste.
Pero, poco de comenzar la competición, llegaba el primer contratiempo y Perris Blackwell se despedía del conjunto coruñés, poniendo rumbo a EEUU por motivos familiares.

Primer encuentro, aplazado por covid. Segundo, en casa, con el público desde sus casas. Derrota, y lo peor, lesión de larga duración para uno de los pívots del equipo, Mouha Barro.

Y otra baja más, la de Abdou Thiam por lesión.

Así, los «5» coruñeses tuvieron que reemplazarse una vez comenzada la acción y con poco margen para poder reestructurar el equipo.

Pero se consiguió.

Con el paso de los encuentros, el Leyma Coruña daba señas de que sería un equipo poderoso con su defensa. La #FamiliaNaranja ganaba miembros y adeptos, que tenían que seguir los encuentros, mayoritariamente desde casa, debido a las restricciones de aforo.

Pero de nuevo, una lesión ponía en dificultades a los naranjas. Esta vez, el capitán Pecius se rompía el tendón de Aquiles y de nuevo tocaba buscar un refuerzo para el puesto de director de orquesta y reponerse de este revés tan duro.

Y se consiguió.

Las victorias se sucedían y no tardó en llegar la clasificación para la fase de ascenso. Tocaba entonces, visitar a los mejores equipos de la categoría y pelear por un puesto en play-off de ascenso a ACB.

Las victorias continuaban sucediéndose, consiguiendo la mejor marca del conjunto naranja en su historia, seis consecutivas.
Y, entre medias, llegó la clasificación para los play-off y el cuarto puesto en liga regular.

Primer rival, Liberbank Oviedo. Dos partidos bastaron para pasar a las semifinales. Y además, rompiendo el «meigallo» y ganando en Pumarín.

La euforia naranja se desató para las semifinales. La ilusión, la emoción y el sueño alentaban al equipo. Y vaya semifinales vivimos. Tres partidos de infarto frente a Covirán Granada, campeón de la liga regular. Victoria en el primer encuentro como visitantes en tierras andaluzas. Derrota en casa, por la mínima. Y a 4 puntos se quedó el sueño naranja por clasificarse para la final, por primer vez en su historia.

Esta vez, salió cruz. La enorme temporada del equipo, reponiéndose a todos los contratiempos, obstáculos y dificultades no fue suficiente para continuar.

Ahora solo nos queda dar las GRACIAS y la ENHORABUENA a todos los jugadores, cuerpo técnico, directiva y personal del club por su incansable trabajo durante estos 9 difíciles meses.

No hay duda de que este equipo muy pronto alcanzará su sueño.